PLANIFICAR AL SERVICIO DE LA VIDA: HACIA UN NUEVO PARADIGMA URBANO EN LA REVOLUCIÓN ENERGÉTICA
Estamos atravesando la tercera gran revolución de la humanidad. Tras la Neolítica y la Industrial, la Revolución Energética actual supone un cambio drástico en la producción y el consumo. A diferencia de la era de los combustibles fósiles, donde el recurso se transportaba sin apenas ocupar espacio, las energías renovables requieren del territorio: cubiertas, campos solares y parques eólicos transforman el paisaje.
Este nuevo escenario exige una sociedad consciente y partícipe. La transición energética debe ser, ante todo, un proceso democrático y justo que fomente la autosuficiencia regional y el papel del "prosumidor", integrando la tecnología con una visión humana del bien común.
Medir para transformar: La herramienta EGEI
Bajo la premisa de que es necesario "hacer visible lo invisible", el artículo destaca la importancia de la ciencia de datos en el urbanismo. Alexandra Delgado, junto a los investigadores Roberto Álvarez y Fernando Beltrán (Universidad Nebrija), ha desarrollado una herramienta pionera para la Comunidad de Madrid.
Esta calculadora, activa desde 2022 y ya consolidada en más de sesenta expedientes de planeamiento, permite:
Cuantificar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) vinculadas a los usos del suelo.
Evaluar la capacidad de los suelos como sumideros de carbono.
Comparar escenarios de desarrollo para priorizar aquellos que minimicen el impacto ambiental.
Conocer la métrica del problema es el primer paso indispensable para diseñar alternativas reales de descarbonización.
La planificación al servicio de la vida encuentra su aplicación práctica en el Plan Director de Naturalización Urbana de Gijón/Xixón. Aprobado en 2025 y con un horizonte puesto en 2045, este plan redefine la ciudad como un organismo resiliente y poroso.
A través de cuatro programas clave: Biodiversidad, permeabilidad urbana, corredores ambientales y renaturalización, el proyecto busca la justicia social y la mejora de la calidad de vida. Gijón se proyecta así como una "ciudad que respira", donde la infraestructura verde es el eje vertebrador del equilibrio entre el entorno construido y los flujos naturales.
Como señala Alexandra Delgado en su cierre, el futuro no está escrito, se diseña. Estamos a tiempo de cambiar el rumbo, entendiendo que una sociedad organizada es la única capaz de garantizar una planificación que, por encima de todo, esté al servicio de la vida.
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